caer

De repente golpea el cristal del baño con el puño y empiezan a sangrarle los nudillos.
Kleist en un paseo por las afueras de una ciudad amurallada alemana le preguntó a su acompañante si sabía porque las piedras se mantenían erguidas en los muros medievales sin caerse y sin cemento que las uniese durante siglos, el amigo le dijo que no lo sabía y Kleist le respondió que porque todas quieren caerse a la vez.
La gente la mira y Ele ve la sangre rayando por su brazo y se va, andando con tristeza, se chupa la mano, no le importa esa herida. Esa no.
Labels: caida, ele apollinaire alcools lorca halep, kleist, muralla, puño, sangre
5 Comments:
piedras importadas de fuenteovejuna y ele con su herida que el tiempo curará
buff
supongo que no le dolería por admiración, pero es un poco una bastada!!
Un abrazo
"No le importa esa herida. Esa no"
Buen final. Ya me mantendrás informado acerca de tus avances novelísticos. Ah, y esperemos que tu libido ya esté en proceso de romanización.
Las heridas que más duelen siempre están dentro, nunca sangran por fuera...
Nosotros caemos, antes que las piedras, tropezando con la herida que ya sangra antes de abrirse al vacío sordo del dolor...
Kommentar veröffentlichen
<< Home